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Hay tantas maneras de montar a caballo como culturas, y el que es correcto en una, en la otra es incorrecto del todo. Estas diferentes formas de montar son el resultado de la adaptación a las necesidades del hombre. Los puntos básicos del estilo de la Monta Western o Americana se podrían definir de la siguiente manera: estribos largos, posición dirigida del jinete, reinos fluyes y equilibrio natural del caballo, que no necesita apoyarse en el bocado.
La Monta Western nace de unas necesidades ineludibles en un lugar y una época concretos, y si bien es cierto que esta época fue muy corta en el tiempo, también se tiene que decir que fue muy intensa.

Los orígenes los hemos de ir a buscar en México, y al suroeste norteamericano. Este estilo de montar es heredero directo de la monta de campo que empleaban los españoles por criar ganado. El arcaica forma española de trabajar con el ganado se fue adaptando a las necesidades del nuevo mundo: el ganado no era bravo, las llanuras eran inmensas, las reses se empezaban a contar por millares. “La garrocha” se volvió muy incómoda y se empezó a emplear el lazo, mucho más práctico y cómodo, por trabajar con “los cornilargos” mexicanos.

Esta nueva manera que tenían los mexicanos de montar a caballo por conducir ganado se fue extendiendo junto con los rebaños y los nuevos pastos, adquiriéndola y adaptándola, primero los californians y texans, y bien pronto todos los colonos de la otra banda de Rio Grande, pasando en poco tiempo a ser la manera de montar más popular desde México hasta el Canadá. Este tipo de monta era un verdadero trabajo en equipo, donde se trataba de resolver los problemas al más rápidamente posible, pero de una manera tranquila. Cuando el vaquero “ cowboy” desmonta, el caballo no se mueve del lugar, tiene que parar a la voz, y cambiar de dirección al cambio de peso o al notar la rienda contraria al cuello, girar plegándose sobre el giravolt tal y como lo hace una moto, en lugar de curvarse tal y como lo hace un carro de dos ejes, parar siento, cambiar de dirección y salir al galope

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La sella de montar “ western” también se una evolución de la sella española, de la cual mantiene la borrena posterior. La borrena anterior se quedó en un pomo por poder atar el extremo del lazo y mantener el ternero sujeto.
Aquí aparecía un problema: el caballo colaboraba manteniendo la cuerda tensada mientras el vaquero desmontaba, pero si el ternero estiraba demasiado, acababa levantando la sella de su lugar. Por solucionar este problema, nació la segunda cingla.

Este estilo de montar entraba en claro contraste con la manera de montar de los colonos que venían del est de Virgínia, los cuales necesitaban las dos manos por traer un caballo conducido con tirones laterales de las riendas y para los que montar a caballo era poco más que un medio de transporte. Pero si la manera de montar de los colonos del est y sus selles eran inútiles, los caballos de morfología más ancha que utilizaban, enseguida despertaron el interés de los texans y californians de cruzarlos con los caballos de líneas de sangre española que tenían, por conseguir un tipo de caballo fuerte y resistente, pero con un punto de sangre, que se adaptara a las necesidades y la dureza de aquel tipo de vida.

Hoy en día el tipo de vida que hizo posible esta manera de montar ha desaparecido: hombres que convivían con su caballo las veinticuatro horas del día, haciendo frente a todo tipo de climatología y adversidades. Actualmente se utilizan métodos muy racionales de doma, y los trabajos de los ranchos no son ni mucho menos tan feixugues, pero encara buena parte de ellas, como reunir, separar por deslletar, marcar, conducir a nuevos pastos, o a los abeuradors, se continúan realizando a caballo, continuando así vivo, el espíritu de los legendarios “ cowboys”. El principal problema de este tipo de monta de origen ganadero es que el jinete, y no el caballo, difícilmente podrá adaptarse a otro estilo. La costumbre de ir con la espalda derecha, la solidez de la sella, tan rara al principio, harán difícil el hecho de equilibrarse en otros selles más ligeras y con los estribos más cortos. Así como la comodidad de la sutil forma de comunicación entre el jinete y un caballo traído con una sola mano, sin la necesidad de mantener constantemente el contacto con su boca.

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Si este tipo de monta tranquila cada día continúa ganando más popularidad, es porque, entre otros cosas, poder montar un caballo traído con una sola mano, con las riendas fluyes, que responde a sutiles toques, y dónde el jinete es una prolongación de su existencia equina, es todo un verdadero placer. Que lo disfrutáis!

Por Joan Capdevila,
Juez federado en las especialidades de Pole Bending y Barrel Racing

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